Las actuaciones en la fortaleza han costado cinco millones de euros. El Ayuntamiento estudia la colaboración público-privada para la amortización de la puesta en uso del interior.
El Castillo de la Almedina de Baena abrió sus puertas ayer de forma oficial tras superar unas obras que se han desarrollado en cinco fases y que se iniciaron allá por el año 2005. Después de once años de actuaciones, la inversión total se puede cifrar en unos cinco millones de euros procedentes del 1% Cultural del Estado y cuya aportación municipal ha rondado el 20% del total de este presupuesto.
«Por fin vemos las puertas abiertas del castillo que seguirán así a partir de ahora a todos los vecinos, que es a quienes pertenece», anotó ayer el alcalde de Baena, Jesús Rojano (PSOE). En la apertura de la fortaleza tras las obras, el primer edil consideró que el proyecto ha sido «un poco peculiar» porque «se trata de una restauración contemporánea y porque en su interior albergaba los depósitos del agua que han abastecido a la ciudad durante muchos años y que merecía la pena conservar porque forman parte de nuestra historia». El regidor insistió en que «hoy -por ayer- es un día muy importante porque se pone fin a un trabajo que se inició en el año 2005 con de las primeras intervenciones» y adelantó que «aún falta equipamiento y algunas cosas que tendremos que ir incorporando pero al menos la obra por fin está terminada». Además, recordó que el Castillo tiene dos partes: «una de uso de actividades culturales en la parte superior y otra en la parte del sótano que debe ser motor generador de ingresos y aporte valor añadido a la propia visita turística del Castillo».
A pesar de que ayer se abrieron las puertas de manera oficial, aún queda en el aire qué se va a realizar en la zona en la que se encuentran ubicados los antiguos cinco depósitos de agua del patio de la fortaleza. En un primer momento había prevista una intervención en los depósitos para dar utilidad a este espacio de unos 600 metros cuadrados, pero dado que el coste asciende al millón de euros, en estos momentos no parece viable y desde el Consistorio quedan abiertos a la colaboración público-privada para la amortización de la puesta en uso de la parte interior.
A la cita inaugural también acudió el subdelegado del Gobierno, Juan José Primo Jurado, quien destacó «la importancia de inaugurar la restauración de un edificio patrimonio de la provincia y resaltar la importante relación institucional entre gobierno de España y el Ayuntamiento». Primo Jurado deseó que los baenenses disfruten de esta restauración «que les va a permitir descubrir nuevas vistas de su entorno» y consideró que «una cultura que no se hace vida, no es una cultura plena». Finalmente, animó al primer edil socialista a que se le dé un uso al interior del edificio.
Las obras en el Castillo de la Almedina se iniciaron en el año 2005 con la demolición parcial de los depósitos y la limpieza arqueológica previa. En 2009, se llevó a cabo una actuación de emergencia en la Torre de los Secretos por grietas y fisuras. También en aquel año y hasta 2011, se trabajó en el proyecto de limpieza y consolidación, con alguna construcción de lienzos; un proyecto autorizado por la Comisión de Patrimonio de la Consejería de Cultura. Desde 2011 hasta agosto de 2015 se realizó la segunda fase del proyecto, que consistió en la reconstrucción volumétrica de la totalidad del castillo y ya de diciembre de 2015 hasta el pasado mes de agosto se trabajó en el proyecto complementario para la mejora en la accesibilidad del Castillo y sus elementos visitables, así como en la adaptación de los depósitos de agua, las rampas y plataformas. La segunda fase de las obras ha sido, sin duda, la más importante, ya que permitió la reconstrucción de volúmenes del castillo, incluidas todas sus torres y fue, además, la intervención más impactante visualmente. Estos volúmenes fueron muy diferentes durante las distintas épocas del castillo, ya que pasó de ser castillo o fortaleza hasta ser palacio.
La reconstrucción llevada a cabo lo sitúa en la época medieval a caballo entre su época de castillo y sus años de palacio. El proyecto fue aprobado por la Consejería de Cultura después de un largo trabajo de investigación y un exhaustivo estudio de las fotografías antiguas que se tienen del castillo. Además de la reconstrucción de volúmenes se han realizado intervenciones sobre los nuevos volúmenes recuperados en la primera fase, con el objetivo de texturizar los mismos de modo que se asemejen más al original, siempre salvaguardando la diferenciación entre lo original y lo reconstruido.
