El Ayuntamiento organizará rutas guiadas al inmueble, que fue dardo del vandalismo y requirió de una inversión de 22.500 euros
El Ayuntamiento de Peñarroya-Pueblonuevo abrirá en las próximas semanas el museo de la fábrica de harina tras más de diez años cerrado. Para tal fin, el Consistorio ha anunciado que realizará una serie de visitas guiadas para las personas que quieran conocer esta joya arquitectónica de la que solamente quedan dos en toda España. Las visitas serán de pequeños grupos, con un máximo de 15 personas, y para concertar la visita se ha puesto operativo un número de teléfono a través del cual se podrán concertar la fecha de la visita.
Hace unos meses, los operarios municipales concluían los trabajos de subsanación de los daños que presentaba el edificio del museo de la fábrica de harina como consecuencia de diversos actos vandálicos. Esta actuación supuso una inversión total de 22.591 euros, de los que Diputación de Córdoba aportó 10.617 euros. Los actos vandálicos provocaron roturas de puertas, cristales, ventanas arrancadas, pintadas en las paredes interiores azulejos rotos, entre otros muchos desperfectos.
La reparación de los daños va a permitir que el Ayuntamiento, en un breve periodo de tiempo, pueda poner en valor las instalaciones de la fábrica de harina como nuevo recurso turístico, insistieron fuentes municipales.
El Consistorio iniciaba los trabajos de remodelación de la fábrica de harina de la localidad del Alto Guadiato en 2008, unas mejoras que se hicieron a través de un taller de empleo. En el inmueble se ha edificado un museo del pan con todas las máquinas que se conservaban en buen estado en la localidad. Se trata de un edificio del siglo XIX que ha estado en funcionamiento hasta la década de los 90 del pasado siglo.
Los propietarios, la familia Espadas, siempre ha puesto como condición para la donación que se conservase la fábrica, ya que para ellos tiene una gran carga sentimental y es uno de los edificios más emblemáticos de la localidad, de la que vivían unas 40 familias peñarriblenses. En la actualidad, sólo quedan dos fábricas de este tipo en el conjunto del territorio español y es un ejemplo más del patrimonio industrial que se conserva en el municipio.
