«El Carmen es tu casa» es la campaña que recabará fondos que sufraguen la intervención
La ejecución proyectada consolidará la espadaña e impermeabilizará la nave del Evangelio
La discreción de las campanas de la iglesia de Nuestra Señora del Carmen de Lucena –silentes desde hace aproximadamente un año- refrendan el perpetuo testimonio de humildad que Jesús proclama en el barrio de La Barrera. La inestabilidad y el peligro advertidos en la peculiar y reconocible espadaña han impedido emitir sonidos de júbilo y duelo desde esta torre, de ladrillo con dos cuerpos, y su recomposición y consolidación es una de las apremiantes intervenciones que precisa sin aplazamientos este templo construido en 1630.
La última rehabilitación acometida en este paradigma de la transición arquitectónica del manierismo al barroco data del comienzo de la década de los ochenta del siglo pasado. La reconstrucción de un tramo del lateral de la nave del Evangelio requirió la clausura temporal del edificio sagrado. “La iglesia ya estaba mal y no se volvió a hacer nada más”, detalla ahora el párroco Rafael Romero. En este mismo sector de una organización estructural en planta de cruz latina, “el agua entra a chorros, como si fluyera por una manguera abierta”. La impermeabilización y restitución de esta zona constituye el segundo objetivo esencial del proyecto.
Como tercera imperiosa pretensión, figura el adecentamiento y la reposición de diferentes estancias cuya superficie únicamente presenta “arena y tierra”. Los trabajos planteados contemplan su levantamiento completo y la colocación de cemento. El joven sacerdote recalca que la obra exclusivamente persigue afianzar e impedir el desmoronamiento de este núcleo parroquial: “Es cierto que las obras de arte se están perdiendo, pero hemos priorizado en el continente, nos limitamos a lo urgente”.
Esta triple ejecución implica la inversión de unos 100.000 euros, dinero inasumible para esta parroquia. La carencia de fondos motiva la campaña El Carmen es tu casa, impulsada con la finalidad de propulsar y estimular la aportación de donativos, mediante servicio Bizum, aplicando el código 38170; ingresándolos en el número de cuenta ES34 0237 6002 9091 5016 8803, o entregándolos directamente en la sede canónica.
«Es parte de la historia del pueblo»
Este presbítero lucentino, al razonar sobre la trascendencia del antiguo templo conventual de San José y animar a sus conciudadanos a colaborar, incide en que “la iglesia no es solamente de los creyentes, sino que es parte de la historia del pueblo, Lucena no se podría entender sin El Carmen, va más allá de la fe; depende de todos nosotros, y no solo de una institución”. El Obispado de Córdoba ya ha confirmado que proporcionará una inyección económica, el movimiento de concienciación promovido por miembros activos de esta comunidad de creyentes ya ha logrado significativas donaciones, y continúan abordándose gestiones, hasta ahora estériles, para conseguir subvenciones destinadas al arte sacro. “No podemos permitir que esto se pierda, sólo buscamos, ahora, el mantenimiento de la edificación”, reitera Rafael Romero.
Las previsiones contempladas –porque, si la cantidad reunida es insuficiente, se suscribirá un préstamo- fijan el comienzo de la actuación a lo largo del verano para terminar antes de que empiece el año 2021.
Pinturas de Zurbarán e imaginería andaluza
En el discurrir de los siglos, generaciones de frailes han convivido en una iglesia que exhibe una notable influencia de conceptos y trazas herrerianas. Una portada renacentista, con recursos serlianos y que evoca los modelos reflejados por Gómez de Mora en las iglesias de la Encarnación, de Madrid, y de la cordobesa San Cayetano, preludia una profusa selección pictórica y escultórica. Desde un retablo mayor, dorado y policromado en la plenitud del barroco, con lienzos de la escuela de Zurbarán, en los ciclos de la vida de San José y de las Vírgenes o Mártires, hasta las pintura de Santa Teresa, encuadrada en modelos escurialenses.
El autor lucentino Leonardo Antonio de Castro manifiesta sus magistrales cualidades en las pinturas del Cristo Amarrado a la Columna, San Joaquín, la Sagrada Familia y la Transverberación de Santa Teresa.
Y tres representaciones, de extraordinaria importancia artística, emparentan la imaginería granadina y malagueña. Nuestro Padre Jesús de la Humildad y la Virgen de los Dolores, atribuidas al escultor Pedro de Mena y Medrano y La Pollinita, esculpida por el antequerano Diego Márquez Vega, uno de los ejemplos nacionales más antiguos de esta iconografía. Un patrimonio excelso, en algunos casos, “muy deteriorado”, cuya recomposición se pospone porque “anteponemos lo que hace más falta, y todo no podemos abarcarlo”, admite, desde el realismo, la paciencia y la naturalidad, nuevamente, Rafael Romero, párroco de la iglesia de Nuestra Señora del Carmen de Lucena.
