El presidente de la Casa de España en California visita Palma del Río para conocer el lugar de nacimiento del descubridor del estado norteamericano
A finales de agosto de 2015, cuando la investigadora canadiense Wendy Kramer encontró el origen palmeño del descubridor de California en 1542, Juan Rodríguez Cabrillo, nadie podía imaginarse la atracción que suscita el tema en la Costa Oeste de los Estados Unidos. La primera toma de contacto se produjo hace un mes, en las XI Jornadas de Historia Cardenal Portocarrero, a las que fueron invitados Kramer y el historiador del Monumento Nacional dedicado a Cabrillo en San Diego, Robert Munson; entonces, ambos reconocieron la importancia que tiene la figura del expedicionario procedente de la Palma de Micer Egidio -nombre en el siglo XVI de la actual Palma del Río-, un personaje que pisó por primera vez la Bahía de San Diego -situada en la Baja California de las Indias Occidentales- la tarde el 28 de septiembre de 1542. Pero durante años, las dudas deambularon en torno a su origen español o portugués.
La necesidad de conocer la localidad del descubridor ha sido uno de los motivos que ha traído recientemente a Palma del Río al presidente de la Casa de España en California, Jesús Benayas. Llegó de madrugada a la localidad y a primera hora de la mañana comenzó a «andar por los lugares turísticos e hice fotos de la ciudad», explica, y destaca que también ha aprovechado su estancia para conocer al alcalde palmeño, José Antonio Ruiz Almenara (PSOE). «Me alegra que estén tan contentos, igual que nosotros, de promover esto», afirma. Sobre el hallazgo de Kramer acerca del origen español del fundador de California, Benayas asegura que «el 75% de los investigadores sabían que eran un error» los datos recogidos entre paréntesis en el libro escrito en 1600 por Antonio de Heras donde se señalaba a Portugal como país de Rodríguez Cabrillo.
Cuando el San Diego Union-Tribune publicó la información cayó «como una bomba», ya que la comunidad portuguesa se quedó sorprendida e incluso hay quienes dudan, anota. «Lo que tenemos que hacer es seguir buscando las raíces, ahora que sabemos que es de Palma del Río», insiste, y señala que también hay que «coger más información y empezar a tener más contactos unos con otros para la escuela y la cultura». Tal es la admiración por el aventurero que en un monte de la bahía de San Diego se levanta el Cabrillo National Monument, un parque nacional desde «el que se divisan las ballenas, los submarinos» y dedicado a la historia del personaje, detalla. Los sandieguinos, además, celebran desde hace más de 51 años un festival de dos días dedicado a Cabrillo en el que participan personas de cuatro países -España, Portugal, México, Estados Unidos- e indígenas Kumiai.
Aunque los documentos estudiados por Wendy Kramer en el Archivo General de Indias y el Archivo General de Centro América atestiguan -tres de ellos firmados por el propio Cabrillo- la relación del personaje con esta tierra del Valle del Guadalquivir, Banayas se muestra cauto y mantiene que «la función ahora es tener más detalles y estar más seguros con la información de la señora Kramer». Aun así, la investigadora cuenta con varios textos que refuerzan su descubrimiento como expuso en su conferencia inaugural de las citadas jornadas; en dicho evento se dejó sobre la mesa la posibilidad de crear un hermanamiento entre Palma del Río y San Diego; esta última ya está hermana con Alcalá de Henares porque se trata de la localidad donde yacen los restos del San Diego.
Esta revelación no va a dejar indiferentes a estos territorios separados por el Océano Atlántico, lo que sí está claro es que los lazos ya están trazados. «Hay que promover a Palma del Río, a Córdoba y a España en California y es una de las razones por las que estoy aquí», admite Benayas.
