Un camino natural llega hasta donde el Guadalquivir recibe al Genil
Entre huellas de tejones, rastros de serrín dejados por pájaros carpinteros que han hecho su nido en un árbol, bandadas de pequeñas aves revoloteando y avistamientos de nutrias discurre una senda natural que ha sido peatonalizada para conducir a palmeños y visitantes hasta un lugar único en Andalucía: la unión del Guadalquivir y el Genil. Un camino que lleva a exclamar a la técnica de Medio Ambiente Tania Morales que «esto es Palma, las huertas y los ríos». Y es que en este paisaje natural, junto al casco urbano, se funde con la típica vegetación de ribera la fértil huerta de naranjales de Palma del Río. Pagos de huerta tradicionales que discurren junto al caminar de los cauces de los dos ríos y que forman parte de un perfil dibujado por álamos blancos, fresnos, chopos, zarzas o juncos.
En estos días, la empresa palmeña Dodica finaliza las tareas de adecuación de 1,7 kilómetros de longitud desde el camino del pago de huerta El Corvo hasta el punto donde el Guadalquivir recibe al Genil.
Una ruta natural, en zona de servidrumbre del río grande, que se ha habilitado con el objetivo de abrir un itinerario asequible y que se ha señalizado con balizas y marcas en los árboles.
El acondicionamiento de esta senda peatonal que conecta con la unión de los ríos da respuesta a muchos palmeños, vecinos que nunca han accedido a esta singularidad y a visitantes, sobre todo desde Granada, donde nace el Genil, que llegan a la Oficina Municipal de Turismo interesados por este punto donde se encuentran ambos cauces.
La creación de esta senda, en un espacio integrado en la Red Natura, es uno de los proyectos de la Estrategia de Desarrollo Urbano Sostenible e Integrado, financiado con fondos europeos. La filosofía de esta acción es dar a conocer esta seña de identidad local dentro y fuera de Palma, y preservar la biodeversidad.
