Los mayores de Guadalcázar recopilan en un libro más de 50 plantas silvestres comestibles

Ago 10, 2021 | Noticias

El objetivo es dejar un legado a las generaciones futuras, además de no perder un tradición centenaria del municipio

Cuatro años de trabajo para recopilar entrevistas, trabajar en investigación, hacer fotografías, realizar mucho trabajo de campo, y hacer el montaje y diseño para poder poner en marcha todo un registro de las «Plantas Comestibles Silvestres de Guadalcázar» que se han recopilado a través de un libro en el municipio.

En este trabajo ha participado el Real Jardín Botánico de Córdoba y el Ayuntamiento de la localidad, y en el mismo han trabajado la botánica Mónica López y Raúl Osuna como técnico municipal y ha contado con la colaboración de varios especialistas que han otorgado rigor científico a los datos, además de los más importante: la colaboración de los mayores que han sido la base fundamental para conocer las plantas, sus usos y como elaborar platos con ellas.

Esta recopilación formará parte de los archivos que ayudarán a educar y cultivar de cara a las nuevas generaciones de este patrimonio. Permitirá no perder una tradición centenaria en la localidad, la de el uso de las plantas y además ha contado con especialistas que han dado el rigor científico necesario que ya de por sí aportaban los mayores con su experiencia propia.

Las plantas

Algunas de las plantas siguen siendo muy habituales en la zona, pero otras prácticamente han desaparecido. La realidad es que hay mayores que siguen recolectando, pero reconocen que hay menos y recuerdan como lo que antes era muy habitual ver en las cunetas, hoy día se hace prácticamente imposible.

Cada planta ha sido localizada, descrita, ubicada en su espacio, fotografiada, incluso cocinada, todo ello siguiendo las indicaciones de los mayores. Ha habido que tener en cuenta la estacionalidad de las plantas y las fases de la misma en las diversas estaciones del año a la hora de registrarlas, esto ha hecho incluso un poco más arduo el trabajo teniendo en cuenta que muchas de las plantas se consumían con sus hojas en estado basal.

Algunas especies comunes como las tagarninas o los cardillos siguen siendo muy comunes, otras prácticamente han desaparecido y especies que se comen de forma natural en otros lugares y en esta zona sólo se usan para el ganado. Uno de los puntos negativos es la cantidad de plantas afectadas por plagas como la chumbera.

Todo esto se ha podido conocer a través de las conversaciones que además han permitido aprender otros usos que en el día a día se les daba a las plantas de la zona.

Las recetas

La elaboración de las recetas ha descubierto grandes tesoros culinarios, ha permitido recordar sabores de la niñez y ha afianzado platos que siguen estando a la orden del día en la gastronomía local.

La tagardinas o tagarninas, que se usaban principalmente en guisos o incluso en salteados y que todavía se consumen, las acelgas que poco se parecen a las compradas en el supermercado y se preparan de diversas formas, las collejas que se saltean con huevos o en tortillas, el ajoporro que se usan de forma similar a los puerros, las verdolagas que se compartían también como comida para algunos animales, espárragos trigueros, amargueros, cerrajas, cardo borriquero, cardillo y así…hasta medio centenar de plantas que se han recopilado en fichas con sus nombre común y nombre científico, sus curiosidades, su forma de recolección, sus usos y recetas, sus partes comestibles y un largo etcétera.

Los mayores también han hablado de lo que conocemos como “malas hierbas”, incluso a estas le encontraban uso antaño y más de uno puede contarlo gracias a estas hierbas, se ha sabido a través de estas investigaciones.