El Ayuntamiento de Lucena recuperará el antiguo depósito de grano de los Marqueses de Comares, del siglo XVI, posiblemente trazado por Hernán Ruiz.
En pleno corazón histórico de Lucena, en la zona sur del Paseo del Coso y enfrentado al Castillo del Moral, se alza una imponente estructura que los marqueses de Comares -posteriores duques de Segorbe, Cardona y Medinaceli- mandaron construir a mediados del siglo XVI para acumular el grano que los labradores debían entregarles en razón del diezmo y que, a pesar de ser un tributo privativo de la Iglesia, a través de un privilegio pontificio otorgaron a los propietarios de este título nobiliario. Previamente, los marqueses habían utilizado el Castillo del Moral como almacén para esos alimentos.
Los alhoríes -del árabe alfolíes- eran por tanto los almacenes de trigo, y no como erróneamente se ha popularizado la denominación de esta estructura durante el último tiempo, las tercias, que habrían estado ubicadas en lo que en la actualidad se conoce como el mercado de abastos. En esta zona, los marqueses acumulaban los diezmos, pero del aceite y el vino, como explicó a el Día Francisco López Salamanca, cronista oficial del municipio. «De hecho, hay documentos de las tercias del siglo XVIII que lo sitúan en el actual mercado y no en el almacén del Paseo del Coso», aclaró.
El almacén de grano del marqués, de gran interés desde el punto de vista arquitectónico y que hubo de ser reconstruido tras la Guerra Civil, se trata de una obra robusta con grandes columnas y arcos capaz de soportar el almacenamiento en muchos casos de toneladas de trigo, y con rampas para el acceso de los animales a la que se accede a través de un arco de medio punto. Con una superficie de 800 metros, alzado en planta basilical y con tres alturas, guarda en su interior un sótano con una estructura de arcos de ladrillo que no superan el metro de altura y que se utilizaban como cámaras de aire para evitar la entrada de humedad que supondría el deterioro del trigo.
En cuanto al proyecto inicial de esta construcción, López Salamanca detalla que «se sospecha que debido a que en esa época visitaba Lucena con frecuencia el maestro mayor de obras del Obispado, Hernán Ruiz, considerado también como el arquitecto más importante de Andalucía de su época, pudo ser él quien realizase las trazas del edificio». Esta información pone en evidencia también lo erróneo de otra afirmación que se ha venido realizando de que este edificio albergase la Escuela de Estudios Talmúdicos. «Los judíos permanecieron en Lucena cuatro siglos antes de la construcción de este edificio y sus restos permanecen en las capas más inferiores de la tierra. Es imposible ni siquiera desde el punto de vista arquitectónico», aclara.
De difícil acceso, ya que tras las diversas particiones de los terrenos de los propietarios de las propiedades colindantes quedó integrado en la parte trasera de una vivienda, antiguamente tenía acceso desde la calle Maquedano, aunque el modo de llegar a este almacén en la actualidad es a través de la vivienda de sus propietarios, que adquirieron este edificio a finales del siglo XIX tras comprarlo a los duques de Hígar. En la actualidad, el Ayuntamiento está concluyendo los trámites para la expropiación forzosa a la que se han visto obligados al tratarse de un edificio protegido como dicta en el Plan General de Ordenación Urbana (PGOU).
El edil de Obras lucentino, José Cantizani (PSOE), explicó a este periódico que desde el Consistorio «no teníamos en mente la adquisición de este edificio por carecer de recursos económicos, pero tras un recurso por parte de los propietarios presentado a la Comisión Provincial de Valoración no hemos tenido más remedio que hacerlo». El dirigente subrayó que en un inicio el Ayuntamiento ofreció en torno a 200.000 euros, mientras que la familia fijaba como precio de compra casi 800.000 euros. Finalmente, la Comisión Provincial lo ha valorado en 595.000 euros. «Estamos negociando con la familia fijar unos plazos de pago, pero la expropiación es inevitable», subrayó.
Cantizani defendió que se trata de un edificio que, debido a su gran valor patrimonial, «ha de pasar a formar parte del patrimonio público y, tras su adquisición, estaremos obligados a su conservación y puesta en valor», igual que en su día sucediese con las Bodegas Víbora. Para este último complejo, sin embargo, todavía no se ha llevado a cabo ninguna intervención. El responsable municipal manifestó que «aún no sabemos qué podríamos albergar en él, pero sería un lugar idóneo para un espacio museístico o un centro de interpretación».
Francisco López Salamanca aseguró que la adquisición por parte del Ayuntamiento de esta infraestructura es «una grata noticia, porque bastantes cosas hemos perdido ya en Lucena». También es probable que esta expropiación lleve aparejada la adquisición de otra propiedad, ubicada en la calle Condesa Carmen Pizarro, y que según la familia la Comisión Provincial habría incluido como parte intrínseca del almacén, aunque los propietarios de ambas infraestructuras sean distintos y el Consistorio esté siguiendo los trámites por separado con cada uno de ellos. En cualquier caso, también pasará a formar parte del patrimonio local la cochera particular de la familia de estos almacenes que, aún sin formar parte de estos alfolíes, permitirán su acceso por el propio Paseo del Coso. La familia, en todo caso, mantendrá la propiedad de su vivienda. Así son los enredos de la Historia.
